Inicio > Sobre la Conferencia de Cambio Climático Barcelona 2009 > Bienvenida de las autoridades
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Me gustaría dar la bienvenida a todos los delegados que van a participar, durante la semana del 2 al 6 de noviembre, en el encuentro “Barcelona Climate Talks” con la intención de impulsar el éxito en la Conferencia de Copenhague.
Hace más de treinta años que la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el medio ambiente dio la voz de alarma sobre el estado en que se encontraban la Tierra y sus recursos. Este evento histórico propició la integración del factor medioambiental en las políticas sectoriales, un proceso de carácter irreversible que España no ha ignorado.
La Conferencia de Barcelona es la última parada antes de la cumbre de Copenhague, de la que necesitamos salir con un acuerdo omnicomprensivo y global sobre el modo de mitigar el cambio climático, adaptarnos a sus efectos, facilitar el acceso a la tecnología y los recursos financieros y dar una respuesta institucional adecuada para gestionar todo ello de manera eficaz a medio y largo plazo.
El camino quedó marcado en el Plan de acción de Bali. Hoy ha llegado el momento de cumplir nuestro calendario, tras un intenso proceso de concentración de voluntades políticas de todos los gobiernos. La urgencia ambiental nos reclama respuestas rápidas, pero en esta ocasión la oportunidad económica no puede ser mayor: Copenhague ayudará a identificar dónde hacer las grandes apuestas de inversión y desarrollo tecnológico, a recuperar la confianza en los mercados. Se trata de un hito trascendental y lo que hoy nos parece difícil en breve nos parecerá obvio.
El acuerdo solo será posible si se basa en los principios de efectividad, eficiencia y equidad. Debemos sentar las bases de una transición justa y eficaz hacia un modelo de desarrollo que permita responder con éxito a los requerimientos del siglo XXI; adecuándonos a las limitaciones de nuestro planeta; a la legítima aspiración de sus habitantes a mantener unos niveles de bienestar y desarrollo adecuados; reduciendo los riesgos económicos y financieros de un sistema que, hasta la fecha, no fue capaz de integrar adecuadamente los elevadísimos costes que generaba en su entorno.
Hay que avanzar sin dilaciones; por ello, quiero invitar a los participantes, tanto delegados como representantes de la sociedad civil que se reunirán estos días en Barcelona, a que trabajen con energía y con la convicción de que es posible todavía propiciar un significativo y rápido cambio del modelo de crecimiento y desarrollo para que sea más beneficioso para el clima y más solidario con los ciudadanos y pueblos vulnerables.