Muchas de las especies autóctonas podrían extinguirse a medida que el clima se vuelva más cálido y seco
La disminución de las poblaciones tendrá efectos en cadena sobre otros componentes del ecosistema
En el Parque Natural de Els Aiguamolls de l'Empordà algunas mariposas han adelantado su aparición primaveral entre 1 y 5 semanas
La Lycaena tityrus, que hasta la mitad del siglo XX estaba presente en muchos lugares de la tierra baja de Cataluña, actualmente está absolutamente restringida al Pirineo
Las mariposas diurnas destacan como uno de los grupos de organismos que más indicios aportan de los efectos del cambio climático sobre la distribución de las especies. Recientemente, y vinculado claramente al calentamiento del clima, se ha observado también en Cataluña la llegada de especies africanas, cuya presencia nunca se había registrado anteriormente. Además, en zonas como el Parque Natural de Els Aiguamolls de l’Empordà, las mariposas han adelantado su aparición primaveral entre 1 y 5 semanas.
El programa de seguimiento del Catalan Butterfly Monitoring Scheme, o CBMS, (www.catalanbms.org), financiado por el Departamento de Medio Ambiente y Vivienda de la Generalitat de Catalunya y el Museo de Granollers de Ciencias Naturales, supone un instrumento muy útil para detectar rápidamente estas novedades faunísticas, así como para conocer cómo se integran en nuestra fauna.
Uno de los primeros trabajos en los que se demuestra un cambio general en la distribución de acuerdo con las predicciones del calentamiento global reciente se basa en un conjunto de 57 especies de mariposas europeas. Este trabajo, que se publicó en Nature en el año 1999, analizaba los cambios que a lo largo del último siglo habían experimentado los intervalos de distribución de especies presentes en toda Europa, tanto en su límite septentrional (países nórdicos y Reino Unido), como meridional (tres zonas del Mediterráneo: Cataluña, Francia y Magreb). A partir de la comparación de datos históricos (presentes en las colecciones de museos de historia natural, como el Museo de Zoología de Barcelona) y de datos recientes (atlas de distribución y programas de seguimiento) se pudo comprobar que más de la mitad de especies (35 especies) habían experimentado cambios en la distribución, y que estos cambios casi siempre consistían en un desplazamiento hacia el norte, coincidiendo con el desplazamiento que habían sufrido las isotermas durante el mismo periodo. Como ejemplo, puede destacarse el caso de una mariposa del grupo de las «dos puntos», Lycaena tityrus, que hasta mediados del siglo XX estaba presente en muchas zonas de la tierra baja de Cataluña y era muy común en el área del Montseny, pero que actualmente está absolutamente restringida al Pirineo. Incluso las poblaciones del Montseny han desaparecido completamente en los últimos 20 años, y la causa más probable de esto es el cambio climático.
Además de los movimientos latitudinales, también se han documentado movimientos altitudinales en zonas montañosas. En este caso, las especies se desplazan hacia alturas más elevadas en busca de sus requerimientos climáticos, a medida que el clima se calienta.
En Cataluña se ha observado la llegada de especies africanas, cuya presencia anteriormente nunca se había registrado. Como ejemplos, puede mencionarse el caso de la famosa mariposa monarca, Danaus plexippus, una especie fuertemente migratoria que mantiene poblaciones estables en diferentes zonas del norte de África y de las islas Canarias, y poblaciones inestables en la costa de Málaga, Granada y Cádiz. En el verano del año 2003, coincidiendo con las máximas históricas de temperatura en los meses de junio-julio en muchos lugares de Cataluña, apareció por primera vez en el delta del Ebro, sin duda como resultado de un proceso de expansión a partir de las poblaciones africanas o del sur peninsular. En el verano de 2004, volvieron a verse ejemplares en el delta del Ebro, otra vez como resultado de un proceso migratorio.
Otro ejemplo similar es el que nos ofrece una pequeña mariposa llamada Colotis evagore, propia de las zonas desérticas del norte de África y que periódicamente efectúa migraciones hasta el sur de la península ibérica. En el verano del año 2004, esta especie apareció por primera vez en el sur de Cataluña, esta vez en una zona del río Segrià, también como resultado de un proceso migratorio a larga distancia. Este hallazgo significó una ampliación del área de distribución de la especie de más de 300 km en relación con lo que se conocía anteriormente. Como en el caso de D. plexippus, al año siguiente volvió a registrarse su presencia en el mismo lugar.
La última incorporación a la fauna de las mariposas diurnas catalanas es, una vez más, una especie típica del norte de África y del sur de la península ibérica, Euchloe belemia, que apareció en la primavera de 2008 en la finca de la Torre Negra, en el municipio de Sant Cugat del Vallès. Este descubrimiento suponía una expansión hacia el norte de su área de distribución de cerca de 300 km.
De momento, estas especies africanas han sido incapaces de sobrevivir a las condiciones del invierno en Cataluña y, por lo tanto, las observaciones en temporadas sucesivas corresponden a nuevas migraciones desde las áreas africanas o del sur peninsular, donde hay poblaciones permanentes. No obstante, si el cambio climático comporta una suavización de los inviernos, no puede descartarse que los colonizadores establezcan poblaciones más perdurables y acaben formando parte habitual de la fauna catalana. Esto podría tener repercusiones importantes en los ecosistemas agrícolas si las especies beneficiadas son lepidópteros nocturnos y otros insectos de origen subtropical, que se pueden comportar como plagas graves de muchos cultivos y que llegan en dispersión ocasional a nuestras latitudes, por ejemplo aprovechando la entrada de los vientos africanos.
El desarrollo de los estadios inmaduros de las mariposas (huevos, orugas y crisálidas) depende fuertemente de la temperatura, como pasa también en la mayoría de insectos. Esto significa que un aumento de temperatura se traduce en una aceleración del crecimiento de las orugas y una emergencia adelantada de las mariposas adultas. Esta predicción se ha podido confirmar con los datos que se recogen en el CBMS. En concreto, se ha confirmado que entre 1988, que fue cuando empezó el seguimiento, hasta ahora, una proporción elevada de las especies del Parque Natural de Els Aiguamolls de l’Empordà ha adelantado su aparición primaveral entre 1 y 5 semanas.
Actualmente, se está construyendo un indicador fenológico basado en los datos de una veintena de especies ampliamente distribuidas por la geografía catalana. El indicador pretende mostrar de forma rápida y sintética el cambio en el periodo de vuelo que están experimentando mariposas con fenología variada (especies que vuelan durante la primavera, principios y finales de verano), en diferentes regiones climáticas en Cataluña. Los objetivos son conocer si los cambios fenológicos consisten únicamente en un adelanto y si esta respuesta depende de la fenología de las especies y de la región climática en la que se encuentran las poblaciones estudiadas.
Posiblemente el efecto más preocupante del cambio climático en relación con las mariposas es una pérdida previsible de biodiversidad en los próximos años. Con los datos del CBMS ha sido posible establecer modelos estadísticos que relacionan el número de especies en el conjunto del país con variables ambientales. Todos los modelos apuntan al clima, y más particularmente a la aridez, como el factor más importante para explicar el número de especies que se pueden encontrar en una localidad determinada. A diferencia de lo que ocurre en países del norte de Europa, en Cataluña, y en la zona del Mediterráneo en general, la máxima diversidad de especies se observa siempre en las zonas con climas relativamente fríos y húmedos, particularmente en toda el área del Pirineo, en altitudes comprendidas entre 800 y 1.400 m aproximadamente. A medida que nos desplazamos hacia zonas más cálidas y secas, el número de especies disminuye muy rápidamente, sobre todo porque las condiciones de sequía estival limitan en gran medida el desarrollo de las orugas, ya que disminuye la calidad de las plantas de las que se alimentan. Estos modelos predicen una pérdida rapidísima de especies conforme el clima en Cataluña pase a ser más cálido y seco, que es precisamente el escenario que predicen los modelos climáticos.
Este hecho es muy preocupante por diferentes motivos. En primer lugar, porque la zona mediterránea es la más rica en especies de todo el conjunto de Europa, y porque muchas de las que viven exclusivamente en esta zona son muy sedentarias y se presentan estrechamente vinculadas a hábitats muy concretos y fragmentados. Eso significa que muchas de estas especies serán incapaces de atravesar extensas zonas del territorio en busca de hábitats adecuados cuando el calentamiento del clima las empuje a latitudes más septentrionales. Por lo tanto, la previsión más realista es la de la extinción de muchas de estas especies a medida que el clima de las áreas donde actualmente viven se vuelva progresivamente más cálido y seco.
En segundo lugar, porque las mariposas diurnas representan un grupo bioindicador del resto del ecosistema. Esto es especialmente cierto en el caso de los invertebrados terrestres, que representan la parte más diversa del ecosistema. Diferentes estudios muestran que las zonas con una alta diversidad de mariposas tienen también por norma general una diversidad elevada de otros grupos de insectos mucho menos conocidos. Por lo tanto, la pérdida de diversidad de mariposas irá acompañada, previsiblemente, de una pérdida de diversidad de otras especies más difíciles de detectar, pero no por ello menos importantes en el funcionamiento de los ecosistemas.
En tercer lugar, las larvas de las mariposas desempeñan un papel de primer orden como recurso trófico de animales depredadores (otros invertebrados y aves, principalmente), y las mariposas adultas también contribuyen a la polinización de las plantas al alimentarse del néctar de las flores. Por lo tanto, una disminución de las poblaciones tendrá efectos en cadena sobre otros componentes del ecosistema, hoy por hoy aún difíciles de predecir.
Los cambios en la distribución y la pérdida de la biodiversidad implican directamente un cambio en los procesos mencionados y se integran globalmente para dar origen a cambios en la composición de las comunidades de animales y plantas. Pese a la dificultad de caracterizar estos cambios a gran escala, actualmente se está llevando a cabo un análisis que permitirá conocer a grandes rasgos la situación comparada de lo que ocurre en las comunidades de mariposas y aves a escala europea.
Este análisis parte de la gran cantidad de información que proporcionan los programas de seguimiento de aves y mariposas en Europa, y de los conceptos de Species Temperature Index (STI) y Community Temperature Index (CTI). El STI es el valor de la temperatura media que experimenta una especie en el conjunto de su área de distribución. Este valor puede calcularse de forma relativamente sencilla a partir de las técnicas que utilizan modelos de envolturas climáticas. El CTI es el valor medio de la temperatura que caracteriza al conjunto de una comunidad, y se calcula como una media ponderada (por la abundancia) de todas las especies presentes en esta comunidad. Los seguimientos de mariposas (programas BMS) y los de aves permiten conocer con mucha precisión cómo evolucionan las comunidades en una determinada localidad a lo largo del tiempo, porque se basan en recuentos estandarizados repetidos a lo largo de extensas series anuales. Los resultados parecen indicar que los cambios tienen lugar más rápidamente en el caso de las mariposas que en el caso de las aves, un hecho que puede dar lugar a desincronías importantes entre ambos grupos.
Miércoles, 4 de noviembre de 2009
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