Cooperació internacional, solidaritat i pau
Plan director de cooperación internacional y solidaridad 2006-2008
3. Orientaciones generales: valores y principios que inspiran el Plan Director

A efectos prácticos, un Plan Director debe contar con tres elementos básicos, a saber: a) orientaciones generales, valores y principios; b) objetivos estratégicos; y c) modalidades de actuación.
Estos tres elementos permiten después establecer las prioridades, los instrumentos de actuación y el horizonte presupuestario, general y en concreto para cada una de las modalidades.
Concretamente, las orientaciones generales, valores y principios son el apoyo filosófico y la base normativa que inspiran las líneas y objetivos estratégicos y las modalidades de actuación. Así mismo, su importancia no concluye aquí: deberán tenerse bien presentes a la hora de programar, anualmente, las actuaciones específicas en el marco del Plan, como también los recursos destinados y la normativa que se derive de ello.
El presente Plan Director, en coherencia con el marco de referencia anteriormente explicitado, establece dos grandes tipos de orientaciones generales, valores y principios: genéricos (propios de la cooperación para el desarrollo y la solidaridad) y específicos (que se derivan del carácter local y municipalista de los compromisos y la historia de la ciudad).

3.1. Valores y principios genéricos

La cooperación para el desarrollo de la ciudad de Barcelona, entendida como un elemento facilitador de los procesos de desarrollo, se guiará siempre por los valores y principios siguientes:

  • Respeto por los compromisos, la doctrina y las buenas prácticas acordadas de manera consensuada por la sociedad internacional y/o emanadas de la comunidad de desarrollo. Concretamente, y dada su pertinencia y relevancia para el desarrollo y la cooperación para el desarrollo, se tendrán especialmente presentes los compromisos de Copenhague sobre el desarrollo social (atención a los países menos avanzados y compromiso 20/20), Beijing (equidad entre hombres y mujeres y perspectiva de género) y El Cairo (población y salud sexual y reproductiva).
  • Focalización en las personas y necesidades y bienestar del ser humano y, por tanto, preferencia por programas y actuaciones que se concentren en los procesos de desarrollo, con especial atención a los colectivos y zonas más vulnerables y a la búsqueda de impacto.
  • Orientación hacia la satisfacción de las capacidades sociales, institucionales y democráticas con un especial énfasis en el terreno de las capacidades institucionales locales y de apoyo a procesos de autodeterminación de los pueblos y comunidades.
  • Concepción de la cooperación para el desarrollo como política pública integradora, armonizadora y basada en la aplicación de los principios de iniciativa del Sur, subsidiariedad, asociación y concertación de la cooperación para el desarrollo. Por tanto, como política no substitutiva de los diferentes papeles, tareas y responsabilidades de los actores privados y públicos.
  • Fomento de la sostenibilidad, el fortalecimiento y el buen gobierno y búsqueda de la equidad entre hombres y mujeres, a través de los enfoques y las metodologías más usuales internacionalmente, el trabajo específico con colectivos de mujeres y la transversalidad del género en todos los procesos del desarrollo humano.
  • Utilización de procedimientos que aseguren la transparencia, información, concurrencia, participación y confianza mutua entre actores, como también la rendición de cuentas y la evaluación.
  • Promoción de la sostenibilidad de las actuaciones. Es decir, fomento de actuaciones susceptibles de mantenerse, con la probabilidad más alta posible, una vez acabe el apoyo externo dado a través de la cooperación para el desarrollo.
  • Coherencia respecto al conjunto de políticas municipales, en el marco de los compromisos, objetivos, metas, orientaciones, agenda y doctrina dominante de la concepción del desarrollo y de la cooperación para el desarrollo.
3.2. Valores y principios específicos

Dadas las especificidades de la visión y misión de Barcelona, la cooperación para el desarrollo promovida por la ciudad (entendida como un elemento facilitador de los procesos de desarrollo) se guiará siempre por los siguientes principios y valores específicos:

  1. Municipalismo y democracia local: La cooperación municipal tiene como objetivo preferente el refuerzo de las capacidades de los gobiernos locales para hacer frente a las necesidades de sus ciudadanos, en coherencia con los principios de autonomía y de democracia local, dado que, en el Norte y en el Sur, unos ayuntamientos capaces, transparentes y eficaces son el mejor instrumento para resolver los problemas cotidianos de los ciudadanos.
  2. Transversalidad y uso solidario de la práctica acumulada: La experiencia acumulada a lo largo de estos últimos años de gestión municipal en muchas áreas, reconocida internacionalmente como un referente en el ámbito urbano, permite globalizar y tranversalizar las buenas prácticas, como proceso de aprendizaje propio y  a la vez de socialización de conocimientos. Es justamente lo mejor de esta experiencia lo que se puede ofrecer a los países de Sur, a fin de que puedan avanzar más rápidamente en la búsqueda de sus propias soluciones.
  3. Concertación: Más allá de la financiación de iniciativas de las ONGs de la ciudad, la cooperación para el desarrollo de la ciudad de Barcelona buscará también crear espacios de concertación con el tejido solidario, a fin de crear sinergias, complementariedad y contribuir a la mejora de las capacidades de todos los actores de cooperación para el desarrollo presentes en la ciudad y, por tanto, a la consecución de los objetivos internacionales. En coherencia, y siempre que sea posible, se procurará hacer que la cooperación local se establezca entre ciudades y no sólo entre ayuntamientos.
  4. Creación de redes con otras ciudades: Más allá de la concertación a la que a veces obligan los programas internacionales de financiación, Barcelona ha apostado siempre por la actuación conjunta, concertada y en red con el resto de ciudades del mundo, a fin de sacar adelante proyectos de cooperación. En coherencia con los anteriores valores y principios, estas actuaciones concertadas buscarán favorecer la autonomía local o la creación de líneas de financiación de los organismos internacionales que permitan hacer frente a los problemas urbanos acuciantes.
  5. Apoyo al sistema multilateral. En el mundo global en el que vivimos, resulta imprescindible no sólo reforzar el papel de los gobiernos locales y fomentar soluciones de proximidad, sino también fortalecer el sistema multilateral de buen gobierno que representa, sobre todo, Naciones Unidas. Congruentemente, la cooperación de la ciudad buscará el apoyo al sistema multilateral